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miércoles, 29 de julio de 2015

12 ventajas de contratar una agencia de comunicación

A partir de la pregunta “¿Para qué sirve una agencia?”, una serie de profesionales de la comunicación, en un esfuerzo conjunto, ofrecieron ideas sobre el trabajo real de una agencia de comunicación. En total, fueron 300 razones para contratar a una agencia, que hemos resumido en doce puntos.

  1. Te ayuda con la estrategia de comunicación. La agencia asimila la estrategia de la empresa u organización que la contrate para crear reputación corporativa y dar visibilidad a la marca. Cada empresa e institución necesita una Estrategia de comunicación y la agencia te ayudará a crearla a través de las diferentes herramientas: Plan de Comunicación, Marketing, Social Media, Comunicación Corporativa, creatividad publicitaria, organización de eventos, etc. La agencia ofrece, además, un punto de vista externo que puede ser beneficioso. En definitiva, ayuda a conseguir los objetivos y los mide a través del ROI (retorno sobre la inversión).
  2. Puede convertirse en tu Gabinete de Prensa externo o ayudar a los Directores Comunicación y Marketing de la empresa. Una agencia te ayudará con la asesoría de prensa, relaciones de los periodistas, relaciones públicas, etc. El Gabinete difunde la imagen e identidad corporativa de la empresa. Lo que no se comunica no existe. El Gabinete informa a la sociedad de la actividad que desarrolla la institución usando a los medios de comunicación como altavoces para llegar a los diferentes públicos o targets. El Gabinete se encarga de elaborar notas de prensa, gestiona entrevistas, reportajes y otras informaciones, redacta comunicados internos, organiza rueda de prensa, jornadas, eventos, y asesora sobre otros servicios como social media, vídeos, clipping o revista de prensa (documento con las noticias publicadas), etc. La agencia posee una nutrida agenda de periodistas con los que contactar y tiene una larga experiencia tratando con ellos, a los que facilita la información demandada para generar noticias corporativas.
  3. Te asiste para llevar a cabo eventos. La agencia ayuda a la hora de organizar eventos, que refuercen la reputación corporativa de la empresa. Tiene en cuenta todos los detalles, como la ubicación, la fecha, el catering, el material de comunicación, etc. El protocolo es un elemento que hay que tener muy en cuenta, con detalles como el saber estar, la etiqueta o el orden de las sillas del público. Ayuda en la búsqueda de patrocinadores para rebajar el coste del evento. En cuanto a eventos ajenos, la agencia tiene que cuidar las formas y establecer objetivos para antes, durante y después del evento. También evalúa las conexiones que se pueden hacer entre la marca propia y la ajena y gestiona los materiales de comunicación junto a su homólogo para evitar duplicidades. 
  4. Contratarás un equipo multisciplinar de profesionales. Una agencia habitualmente está formada por profesionales especializados en diferentes áreas: Gabinete de prensa, estrategia digital, social media, diseño gráfico, programación web, creatividad, ejecutivos de cuentas, etc… que te ayudarán a elegir las mejores herramientas de comunicación para llevarte a los objetivos marcados.
  5. Forma a tus directivos. Ayuda también a gestionar la identidad y la reputación de sus directivos, con protocolos para que sepan manejar su propia marca profesional y digital, algo esencial en los tiempos que corren, y así conectar la reputación de sus directivos con la de la empresa, con el mismo propósito y la misma dirección.
  6. Branding y estudios de mercado. En el caso del branding (o rebranding) de una marca, la agencia te aconsejará realizando estudios de mercado y encuestas a los empleados y clientes, siempre manteniendo los valores, el espíritu y la cultura corporativa originales. 
  7. Se adelanta a las crisis. En previsión de una crisis, se realiza un manual por escrito, con cada posible situación detallada y las formas de afrontarlas. Los directivos y los empleados deben estar implicados y es aconsejable tener un grupo que se encargue de dirigir la estrategia y las tácticas. Además, hay que entrenar al portavoz de la empresa sobre qué debe decir y cómo debe decirlo en cada uno de los casos previstos.
  8. Te ayuda a reducir costes. La agencia permite contratar servicios según las necesidades de la empresa, con flexibilidad en la contratación de servicios por lo que reduce la estructura de costes fijos.
  9. Valora la presencia en las redes sociales. La agencia evalúa qué herramientas y qué medios utilizar. Se tiene que valorar el carácter y el propósito de la empresa para elegir en qué redes sociales estar presentes o a qué medios de comunicación contactar.
  10. Te aconseja sobre temas publicitarios. Cómo alcanzar al target, en qué medios hacerlo, cómo llevar a cabo la estrategia de la empresa...Cada medio tiene unas exigencias y la agencia se encargará de adaptar la publicidad a ellas. La agencia es capaz de conseguir mejores precios a la hora de contratar publicidad, ya que maneja más de un cliente a la vez y tiene mayor capacidad de negociación.
  11. Colabora con la Administración Pública. La colaboración con la Administración Pública es necesaria. La agencia funciona como nexo de unión con colectivos, patronales y sindicatos y aportará ventajas a la reputación de la empresa. La colaboración en el ámbito académico y/o universitario también trae beneficios en forma seminarios, jornadas, estudios, análisis… Las Escuelas de Negocio pueden ser otra garantía de visibilidad y prestigio, entre otras.
  12. Se preocupa por la comunicación interna. La agencia no sólo se preocupa por la comunicación externa, sino también la interna. Selecciona los mejores medios que utilizar según las características de la empresa y crea un protocolo específico. Una buena comunicación interna mejora el clima de trabajo y la relación entre los trabajadores.

    miércoles, 11 de marzo de 2015

    Ricardo Serra pide revalorizar los cítricos ante una crisis estructural de precios que está hundiendo el sector

    Entrevista a Ricardo Serra, empresario citrícola, presidente de Asaja-Andalucía y vicepresidente nacional

    Realizada por Ceres Comunicación para Valencia Fruits
    Ricardo Serra, empresario citrícola y presidente de Asaja-Andalucía y vicepresidente de Asaja Nacional muestra su preocupación por la crisis estructural de precios del sector citrícola que están hundiendo a los productores. Denuncia unas cotizaciones irrisorias en el campo que no cubren los costos de producción y recolección. Por ello, pide “un poco de sensatez por parte de las cadenas de distribución” para revalorizar un producto que está totalmente banalizado lo que conlleva a un mayor deterioro de su imagen. A esta situación se suman las amenazas sanitarias como la mancha negra y el “greening” y un mercado que debe regularizarse con la Ley de la Cadena Alimentaria. 

    - ¿Cómo se encuentra la campaña de cítricos en Andalucía? (calidades, calibres, producción, etc.)

    -RICARDO SERRA. La campaña se puede definir como un auténtico desastre en cuanto a precios. Hay una gran preocupación en el sector porque parece que pagar un precio razonable por la fruta es algo impensable. En los lineales de los supermercados vemos cómo hay otro tipo de frutas como las peras conferencia que se encuentran a 1,39 euros/kilo; las manzanas a 1,25 euros/kilo. Sin embargo, por alguna razón que no entendemos, el precio del kilo de la naranja no puede llegar ni siquiera a un euro. Si hacemos los números conociendo el coste de confección, transporte, etc. se está pagando en el campo precios de entre 0,07 ó 0,08 céntimos por kilo de naranjas. Estas cotizaciones lo que están provocando es hundir el sector citrícola. 
    Otra característica de la campaña es el invento que han llamado “directo campo” en algunos lineales. En teoría se hacía para mejorar los costes del sector productor, pero lo que ha conseguido es que todavía se pague menos y además se haga el destrío en campo y con cargos al agricultor. Lo que hacen es tirar un montón de fruta directamente en el campo, mientras que antes se reutilizaba para otras cosas. Con lo cual al agricultor, además de que le pagan poco, le retiran una buena parte de su cosecha en muchos casos con los gastos de recolección ya realizados. 
    La campaña está siendo desastrosa y espero que haya un poco de sensatez por parte de las cadenas de distribución porque mantener calidades y hacer las cosas bien con estos precios es imposible. Lo que se ha producido es una banalización del producto que conlleva a un mayor deterioro de su imagen y sirve para dar menores precios aún al productor. Sólo la forma en que se presenta, las mallas de 5 kilos, ya es una forma de quitarle importancia al producto.
    Esta situación conllevará un abandono de las explotaciones. Es imposible tener estos ingresos y hacer frente a podas, abonos, tratamientos, etc. La falta de rentabilidad en las explotaciones va a traer aparejado una pérdida de empleo. Estoy seguro que la próxima campaña bajarán en gran medida los jornales para poda y otros gastos del campo. Todo esto va en detrimento del desarrollo rural y del futuro desabastecimiento de la naranja de calidad para el consumidor.

    - ¿Cómo la valora con respecto a la campaña pasada?
    - R.S. Si la pasada fue mala, esta campaña está transcurriendo por el mismo camino o incluso peor. Es verdad que hemos tenido algún problema de calidad entre comillas de la naranja. La piel era algo más basta que el año pasado. Pero es importante explicar al consumidor que la calidad de la naranja no depende de la textura de la piel. La calidad de los cítricos se mide en los grados brix, en el sabor, etc. 
    También sería importante informar y formar desde un punto de vista pedagógico al consumidor y a los compradores de los supermercados sobre las diferentes variedades de naranja o mandarina; la época óptima de recolección, el origen de las mismas y sus cualidades nutricionales, entre otras cosas.

    - ¿Cómo se encuentran los precios?
    - R.S. Los precios han sido en la primera parte de la campaña muy malos. El consumo no se animaba. En la segunda parte de la campaña todos esperábamos que se incrementaran las compras, ya que incluso hay menos producción en algunas variedades; sin embargo, parece que no están dispuestos a pasar de precios de 0,08; 0,10 ó 0,12 céntimos a 0,25 céntimos por alguna razón que no entendemos.
    Aunque todo el mundo reconoce que las calidades son buenas y que hay consumo porque se está comercializando bastante naranjas con las llegadas de los fríos, parece que los lineales no están dispuestos a que un kilo de naranjas valga lo que puede costar el resto de la fruta. Eso no es razonable, e insisto, el sector no puede seguir aguantando estos precios.
    Se trata de un producto perecedero con unos costes de producción que no cubren los ingresos y el sector comprador de la fruta no tiene mentalidad de futuro. El sector, completamente arruinado, comienza un abandono en las explotaciones agrícolas.

    - ¿Cómo ha afectado el veto ruso a los cítricos andaluces?
    - R.S. El veto ruso, desgraciadamente, ha tenido mucho peor resultado del que esperábamos. No tanto por la naranja que se exporta o se deja de exportar, que muchas veces, no son cantidades importantes. Los mercados de los productos perecederos son “inelásticos” desde un punto de vista técnico, es decir, que cuando sobra un kilo parece que sobran 10.000. Todo ese producto, no solamente de cítricos sino de otro tipo de frutas que antes iba al mercado ruso, vuelve al mercado europeo y se sobreabastece no solamente de naranjas sino de otras frutas. Sin tener los datos técnicos, mi percepción es que ha tenido unos efectos muy negativos sobre los precios. Con independencia de que se han enviado a destrucción unas cantidades significativas de cítricos, que tampoco han hecho ricos a los productores, y que no ha tenido la incidencia que se esperaba sobre el mercado.

    - Desde hace unos años han solicitado el Plan Estratégico del sector, ¿en qué situación se encuentra?
    - R.S. Desde hace unos años demandamos que de verdad hubiera un análisis serio de la producción, en cuanto a variedades, superficie, etc. El conocimiento del sector ayudará a dar transparencia al mercado, a la comercialización y a la toma de decisiones sobre las nuevas plantaciones. Sería estupendo tener un conocimiento exacto sobre lo que se está plantando, cuántas variedades tenemos, las superficies de las distintas variedades. Había un Plan estratégico, consensuado con el sector productor y con la Junta, y ha quedado como muchas otras cosas en el cajón del olvido.

    En Andalucía hubo durante 3 años un Plan de Replantación de nuevas variedades que se cobraron pero con muchas dificultades, tres años después de haber realizado la inversión. Primero prometieron pagar el 30% de la inversión y cuando ya estaba aprobada y mandada la carta al agricultor aprobando el 30%, la Junta de Andalucía decidió que no ponía el 15% correspondiente, así que se quedó en una subvención del 15% por hectárea de una cifra que consideraron oportuna. Esa cantidad no cubría en absoluto los costes de injerto o nueva plantación. Aquello fue un verdadero fraude al agricultor.  Primero lo animas a reconvertir y luego le dices que sólo le pagas el 15%.

    - Llevan años reivindicando un acortamiento en los plazos de pago, la claridad en las ventas, la eliminación de “los pagos a resulta” y la obligatoriedad de un contrato. ¿Cree que con la Ley de la Cadena Alimentaria se solucionarán estos problemas?
    - R.S. La Ley de la Cadena Alimentaria, que empezó siendo muy ambiciosa, ha sufrido importantes recortes en sus aspiraciones dando lugar a una Ley descafeinada. A pesar de eso, cuenta con unos mecanismos que pueden ayudar al sector. Como la obligatoriedad de los contratos, la eliminación de “ventas a resultas”, que es uno de los cánceres del sector y el acortamiento de los plazos de pago. Aunque se están haciendo esfuerzos, los plazos de pago siguen igual. Y muchísimos de los grandes compradores siguen pagando a 60 días, a pesar de que la Ley dice explícitamente que tiene que ser 30 días.
    Creo que hay una  buena intención y es una Norma que puede ser de utilidad, pero las Leyes no sirven de nada si no se cumplen. Lo que hace falta es que la AICA (Agencia de Información y Control Alimentarios) empiece a trabajar duro para que se cumpla y entonces tendrá un efecto positivo. 

    - Una de las plagas que preocupan al sector es la “mancha negra” de Sudáfrica y el “Greening” ¿siguen pidiendo mayor vigilancia en ese sentido? 
    - R.S. Seguimos como siempre. Insistiendo una vez más: Las autoridades comunitarias tienen que tomar consciencia del efecto devastador que tienen las plagas importadas, que no es como algunos quieren hacer creer una barrera artificial que establece el sector.
    Si hay quienes piensan que no tienen importancia, no hay más que poner otros ejemplos como la Phyllocnistis o el minador de los cítricos, que ha tenido una incidencia grave. Otro ejemplo de lo que puede llegar a ocurrir es el cabezudo de las palmeras que lleva el camino de terminar con ellas.  
    Si la “mancha negra” o el “greening”, (el mal 'de las ramas amarillas' que causa un decaimiento progresivo del arbolado, hasta quedar improductivo) entraran en la zona citrícola española, tendrían un efecto devastador sobre las plantaciones. Y parece que Bruselas no tema en serio este problema como si no fuera con ellos o si los responsables no fueran sensibles de la gravedad que puede ocasionarnos.
      
    - Ante la situación del sector están planteando cultivos alternativos como hablando del caqui, granado, etc.  

    - R.S. Sí, estamos planteando cultivos alternativos como el caqui, el granado, el almendro, etc. Lo importante es tener una información transparente de lo que se está plantando que ayude a tomar decisiones empresariales con información. Porque ahora hay un boom del caqui y quizás dentro de tres años habrá una super producción. Y nos encontramos con un problema porque se han plantado más de lo que ha sido capaz de absorber el mercado.